26 de marzo, 2020
Otra oportunidad de Consenso
Análisis de la oportunidad que tiene la Sociedad argentina frente a un contexto adverso de crisis, incertidumbre y miedo. Gonzalo Lecuona, presidente de GEO, explica su opinión del comportamiento social del país en estos escenarios.

Por Gonzalo M. Lecuona 

Hoy estamos en cuarentena, informando sobre el avance de una pandemia que ninguno de los que vive hoy en el mundo ha vivido.

¿Cómo impacta todo esto hoy a nuestro país? Argentina ya estaba mal antes de esto. Ahora todo parecería complicado porque los posibles problemas a corto plazo en materia económica son difíciles de predecir pero a priori malos. El tema es cuándo y cómo siempre, después de una crisis, dejando una parte de la sociedad o fuera del sistema, o muy desequilibrada. ¿Cuándo y cómo comenzamos a salir de este momento? Nadie lo sabe, porque depende de lo que cada uno de nosotros hagamos. Sin embargo, hay elementos en el comportamiento social que pueden darnos algunas pistas.

La crisis tiene dos caras bien visibles:

  • En materia de salud
    • Permanecemos en casa para evitar ser contagiados y contagiar a otros.
    • Es el elemento que ha unido a todas las fuerzas políticas para avanzar en decisiones compartidas.
  • En materia económica
    • Nuestro país se encuentra en una situación de debilidad económica previa a la pandemia.
    • La cuarentena reduce el consumo a niveles mínimos y detiene la economía.

Entonces, a la crisis económica ya existente, se le agrega una crisis en materia de salud que impacta directamente en la economía y que aumenta la crisis social. Nada nuevo, la economía no es econometría, es “ciencia social” y es el comportamiento humano con sus expectativas y sus acciones lo que impacta en la economía más allá de las medidas que toma cada gobierno.

Pero veamos lo complejo del comportamiento humano y las medidas que se toman. Un gobierno dice “quédense en casa” y hay personas que lo hacen y personas que se trasladan a otras ciudades (como si se tratara de vacaciones). Pero eso no ha sucedido solo en nuestro país, en Italia ha sido una de las causas del despliegue de la pandemia en todo su territorio (comenzó en el norte y ante las restricciones, parte de la población se trasladó al sur). Diremos entonces, pero no fue lo mismo en todos los países. Cierto, justamente las diferencias culturales entre unos y otros, se manifiestan a través del comportamiento humano con bastante claridad en situaciones límite.

Escuchamos estos días que no hay medida que sirva de algo si las personas no hacemos estrictamente lo que se nos pide. Déjà vu (yo a esto ya lo vi). ¿Dónde lo vimos? ¿Cuándo? Lo observamos cuando se implementan medidas económicas esperando cierto comportamiento social, y las reacciones son diferentes a las esperadas.

Y esto, ¿es malo o bueno? Ni una cosa, ni la otra. Esto es un dato. No podemos pensar que las medidas que se tomen van a generar automáticamente los consensos y reacciones necesarias para resolver los motivos por las cuales fueron tomadas. Y así, cuando nos dicen “no compren dólares” y aumentan las restricciones, el conjunto reacciona de manera opuesta a la esperada. Y cuando te dicen “quédate en casa”, el conjunto responde y subestima el problema y se traslada a lugares de descanso.

Con lo expresado hasta aquí, según el comportamiento social que nos caracteriza, podríamos llegar a profundizar en una crisis salvo por un elemento clave: el miedo.

“El miedo no es zonzo”. Es un mecanismo de defensa de nuestra especie. Y puede ser bueno o malo. Es bueno cuando se toma como advertencia y evita que algo malo pueda suceder. Y es malo cuando esa advertencia te paraliza.

La crisis genera incertidumbre y la incertidumbre agrava la problemática. Y este círculo vicioso también nos lleva al “miedo”, a la sensación de que no hay salida. Y en esos momentos, es donde nos mostramos tal como somos, tanto en el caso de paralizarnos como en el caso de buscar opciones y avanzar a pesar de las circunstancias.

Tomando un ejemplo muy repetido en conferencias y seminarios, el Pacto de La Moncloa ha sido la base de una nueva España. Pero más allá de los detalles formales del acuerdo …

  • ¿Cuál fue la clave que podría ser en tiempo récord, representantes políticos de agrupaciones con ideologías tan diferentes, se pusieran de acuerdo?
  • Así es, la respuesta es … el miedo.

Como referencia a lo que digo, el profesor Rubén Beremblum (uno de los más prestigiosos profesores universitarios de nuestro país), realizado un trabajo profundo, donde ha entrevistado a uno de los participantes del Pacto de La Moncloa y confirmado que, el ingrediente central en la base de tan importante acuerdo en la historia española ha sido: el miedo.

¿Y si vamos a nuestra historia? ¿Cómo estaba nuestro país en el 2002? ¿Qué ocurrió en la sociedad, en la política y en la economía? No voy a describirlo porque o lo recordamos o, lo hemos leído. Pero… ¿Cuál fue el factor que condujo a nuestro país a establecer los acuerdos básicos necesarios para sortear una de las mayores crisis de la historia argentina? Así es, el miedo.

A nuestra sociedad le ha costado mucho generar los espacios para realizar los acuerdos básicos necesarios para el desarrollo de nuestro país. El 2002 nos ha demostrado que, dado nuestro comportamiento social en el marco de una crisis donde el miedo se manifiestaba en todos los niveles, hemos encontrado la forma de articular los consensos para salir adelante. ¿Cuál fue el problema? El miedo pasó rápido y la sociedad, con ayuda de una situación internacional favorable, podría haber olvidado la sensación de “precipicio”.

Estamos entonces frente a otra gran oportunidad. Si analizamos las cuestiones sociales, políticas y económicas, encontraremos similitudes y diferencias con el 2002.

Será que la crisis de salud nos empujó un poco más al borde del precipicio económico y en vez de paralizarnos … ¿nos permite establecer las bases de un nuevo acuerdo social?

Veamos aspectos positivos. Es alentador el discurso del Presidente de la Nación en la apertura de las sesiones ordinarias del Honorable Congreso de la Nación y aún más, la forma en que los representantes políticos nacionales, provinciales y municipales han reaccionado trabajando en conjunto en el marco de esta crisis de salud

  • ¿Estamos frente a una nueva etapa de la historia de nuestro país?
  • ¿Estarán los líderes políticos, empresarios, sindicatos y sociales a la altura de las circunstancias?

Es momento de reflexión, de mostrar si hemos madurado como sociedad. Es momento de acuerdos de políticas públicas de largo plazo. Es momento de consenso. Hay que atravesar la crisis con madurez, mostrar lo mejor de nuestra sociedad y aprovechar esta nueva oportunidad.